Morelia, Michoacán.- Carlos Torres Piña ha construido parte de su posicionamiento político a partir de una estrategia territorial que, de acuerdo con el análisis de sus recorridos, ha incluido las ocho regiones del estado y más de un centenar de municipios.

La ruta no se concentró únicamente en ciudades con mayor peso poblacional como Morelia, Uruapan, Zamora, Lázaro Cárdenas o Zitácuaro, sino que también incorporó municipios pequeños como Tlazazalca, Huiramba, Angamacutiro, Churintzio y Panindícuaro.
El planteamiento sostiene que esta distribución territorial ayuda a explicar el 69 por ciento de reconocimiento que, según las mediciones citadas, identifica en Torres Piña conocimiento de Michoacán.
Durante sus recorridos, el exfuncionario ha sostenido encuentros con comunidades originarias, productores, mujeres, jóvenes, transportistas, trabajadores, artesanos y colectivos LGBTTTIQ+, abordando problemáticas distintas de acuerdo con cada región.
En Pátzcuaro y la zona lacustre, por ejemplo, los temas se han relacionado con organización comunitaria y territorio; en Capula con artesanía y comercialización; mientras que en Paracho la conversación ha girado alrededor de la identidad productiva y la elaboración de guitarras.
El análisis destaca que incluir municipios con menor población implica una inversión de tiempo similar a la que exige visitar ciudades con mayor concentración electoral, pero permite ampliar el conocimiento sobre las necesidades locales.
Bajo esta lógica, la presencia territorial de Torres Piña no se mediría únicamente por la cantidad de municipios visitados, sino también por la diversidad de comunidades y sectores incorporados a su recorrido.
La lectura concluye que el conocimiento del estado implica atender también a municipios que habitualmente tienen menor presencia en la agenda política y mediática, pero que forman parte de las decisiones necesarias para gobernar Michoacán.




