#RepresentaTuOpinión | Banqueteras: ¿Nos quieren enseñar historia?

Por: Clarissa Guzmán Fuentes

Morelia, Mich., a 12 de febrero de 2021.- En días pasados, Gaspar Hernández Razo, actual titular de la Dirección del Centro Histórico de Morelia, afirmó haberse reunido con colectivos feministas para “explicarles de propia voz la historia de nuestra ciudad, para que reconozcan la identidad, el arraigo y la importancia que tiene nuestra ciudad” con la supuesta intención de “mermar mucho la afectación hacia nuestro patrimonio cultural”. Lo anterior, más allá de querer “proteger nuestra ciudad”, muestra la falta de empatía y reconocimiento a la lucha histórica por nuestros derechos y los nuevos significados que le hemos otorgado al espacio público.

El espacio público ha tenido un papel crucial en las formas de habitar las ciudades; “es el lugar de los encuentros”, para la comunicación, el intercambio, el lugar de lo cotidiano, de lo casual y de la manifestación social. Es el espacio más importante de la ciudad porque ahí es donde se lleva a cabo las actividades para la colectividad; donde se promueve la autonomía y la socialización (Collectiu punt 6, 2019; Escotto, 2019). En resumen, sin espacio público no hay ciudad.

Los edificios, monumentos, calles y plazas forman parte del espacio público porque hay una apropiación de la sociedad. Si la sociedad no los reconoce o no los usa, son simples muros y paredes sin significado. Entonces, ¿quieren un centro histórico intocable, sin manifestaciones, patinetas o bicis? Pues solo tendrán pedazos de historia edificados sin ningún sentido. Embalsamando el centro histórico no se hace historia.

El espacio público, las ciudades y el mundo han sido monopolizados por los hombres. Las mujeres seguimos siendo, en varios lugares, objetos de posesión. Nuestros cuerpos se han marcado como territorios de conquista permeados en la cultura machista de la sociedad. Es en el siglo XVIII que surge el movimiento feminista, cuya relevancia se tradujo en distintos logros: el voto, el divorcio, el trabajo, derecho a estudiar, al vestir como se plazca, transitar solas, etc. Estos logros han otorgado cierta autonomía a las mujeres, pero en la actualidad la lucha sigue por la autonomía de nuestros cuerpos a decidir; por el reconocimiento del trabajo del hogar remunerado; por salir a las calles seguras y con la certeza de volver a nuestro a hogar. Esto no se ha dado pidiendo permiso, es una lucha social que ha costado manchones de paredes, vidrios rotos, puertas quemadas y muchas vidas.

Las historias que se plasman cada 8 de marzo en las paredes del Centro Histórico son de mujeres, niñas, adolescentas y ancianas en México y el mundo. Historias que cuentan cómo una niña fue acosada en las calles a los 11 años y desde entonces odia su cuerpo; historias de bisabuelas que cuentan cómo sus esposos llegaban ebrios, las amarraban con una cuerda al caballo y la arrastraban sin razón alguna; historias de niñas violadas por sus tíos o primos sin que sus padres les crean; historias de mujeres que han sido tocadas sin su consentimiento en el transporte público y lo único que dijo fue “perdóname”, pero lo hizo porque podía.

Los hombres conservadores quieren enseñarnos a cómo manifestarse y cómo luchar por nuestros derechos, pero eso solo muestra el privilegio que históricamente el sistema les ha otorgado por ser hombres. ¿Quieren darnos clases de historia? Bueno, pues nosotras tenemos mucha más historia que contar.

Referencias

Collectiu punt 6. (2019). Urbanismo feminista (1st ed.). Virus Editorial.

Changonga (febrero, 2022). #Morelia darán platicas de historia a feministas para evitar que rayen edificios del centro. https://www.changoonga.com/2022/02/03/morelia-daran-platicas-de-historia-a-feministas-para-evitar-que-rayen-edificios-del-centro/?fbclid=IwAR3SMbtdWiz9ZhCUrwPw8eJC0JVfBbo6J7X2yoaal4XKHT4EVxACw34QHow

Escotto, D. (2019). El espacio público como modelador de identidad y transformación de la ciudad. In R. Serrano (Ed.), Movilidad urbana y espacio público. Reflexiones, métodos y congtextos (1st ed., pp. 98–123). DGP Editores, SAS.

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