Torres Piña respalda con resultados su capacidad de coordinación.

Carlos Torres Piña ha convertido los resultados de su gestión al frente de la Fiscalía de Michoacán en una referencia para evaluar su capacidad de ordenar instituciones, tomar decisiones y coordinar equipos en escenarios complejos.

Uno de los primeros ejes de su administración fue establecer una política de cero tolerancia a la corrupción. La premisa era clara: no podía fortalecerse la procuración de justicia sin revisar primero el funcionamiento interno, cerrar espacios a las filtraciones de información y recuperar la confianza de las instituciones federales.

La reorganización incluyó más de 400 movimientos de personal en regiones estratégicas como Zamora y Uruapan, además de reforzar las áreas de investigación y servicios periciales.

Estas decisiones permitieron establecer nuevos controles y mejorar la coordinación operativa con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Defensa, la Marina y la Guardia Nacional.

Los resultados comenzaron a reflejarse en la capacidad de ejecutar órdenes judiciales. De acuerdo con el balance difundido sobre su gestión, los mandamientos cumplimentados sin detenido previo pasaron de 212 a 477 en periodos comparables, un crecimiento cercano al 125%. La cifra no resuelve por sí misma los problemas de seguridad, pero muestra una institución con mayor capacidad para investigar, localizar objetivos y actuar.

Torres Piña también impulsó una línea preventiva mediante el Sistema
PRESENTE, una plataforma creada para registrar las entradas y salidas del alumnado y enviar notificaciones a madres, padres y personas tutoras.

A este esfuerzo se sumaron los foros Desconéktate y Reconéktate, enfocados en la convivencia familiar, los riesgos digitales y el bienestar de las juventudes.

Los desafíos de seguridad en Michoacán siguen siendo profundos y requieren continuidad. Sin embargo, las acciones emprendidas durante su gestión permiten identificar un método de trabajo: poner orden dentro de la institución, combatir la corrupción, recuperar la confianza, compartir información y convertir la coordinación en resultados. Esa experiencia fortalece la imagen de Carlos Torres Piña como un perfil que no sólo conoce los problemas, sino que sabe intervenir para resolverlos.