Morelia, Michoacán a 31 de enero de 2026.- Una encuesta reciente muestra un cambio relevante en la opinión pública mexicana respecto a uno de los temas más delicados de la agenda nacional: la soberanía y la seguridad. De acuerdo con el estudio, una mayoría de la población considera aceptable que Estados Unidos participe de manera militar en el combate a los cárteles de la droga.
El ejercicio demoscópico, elaborado por la firma Cripeso, indica que poco más del 61 por ciento de las personas consultadas se pronunció a favor de una acción armada estadounidense contra organizaciones criminales que operan en México. Este porcentaje supera ampliamente al sector que rechaza cualquier tipo de intervención extranjera.

El contexto en el que se levantó la encuesta está marcado por un aumento sostenido de la violencia relacionada con el crimen organizado, así como por el desgaste de las políticas de seguridad aplicadas en los últimos años y una cooperación bilateral que no ha logrado resultados contundentes.
Dentro del grupo que apoya la intervención, una proporción significativa manifestó estar totalmente convencida de esa medida, mientras que otro segmento relevante dijo estar de acuerdo, reflejando un nivel alto de urgencia social ante la inseguridad. En contraste, alrededor de un tercio de los encuestados se manifestó en contra, principalmente por considerar que una acción de este tipo atentaría contra la soberanía nacional.
Las posturas neutrales fueron mínimas, lo que sugiere que el tema genera opiniones firmes y un debate intenso. Este giro en la percepción ciudadana coincide con discusiones en Estados Unidos sobre la posibilidad de designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, una decisión que podría abrir la puerta a acciones más agresivas y modificar profundamente la relación entre ambos países.
Especialistas señalan que estos resultados reflejan no solo el hartazgo social frente a la violencia, sino también una transformación en la manera en que se concibe un principio históricamente intocable de la política exterior mexicana, ante la presión por encontrar soluciones inmediatas al problema de la inseguridad.




