Morelia, Michoacán a 4 de marzo de 2026.-
La desaparición y posterior localización sin vida de Kimberly Joselin Ramos Beltrán, estudiante de 18 años de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, ha generado indignación y exigencias de justicia en la entidad y a nivel nacional.
La mañana del 20 de febrero, la joven salió de su domicilio con dirección a la universidad. De acuerdo con sus familiares, mantuvo comunicación constante durante el trayecto y avisó cuando llegó a las inmediaciones del campus en Cuernavaca. Ese fue el último mensaje que envió.

Al no tener noticias suyas, sus familiares acudieron el 21 de febrero ante la Fiscalía General del Estado de Morelos para denunciar su desaparición. A partir de ese momento se activaron operativos de búsqueda, principalmente en áreas cercanas a la institución educativa y zonas boscosas aledañas.
Derivado de las indagatorias, la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas reunió elementos que apuntaron hacia Jared Alejandro “N”, presunto estudiante de la misma universidad y persona cercana a la víctima. El 28 de febrero fue detenido por agentes de la Agencia de Investigación Criminal. Posteriormente, un juez de control le impuso prisión preventiva por su probable responsabilidad en el delito de desaparición cometida por particulares en su modalidad agravada.
El 2 de marzo, autoridades estatales localizaron un cuerpo en el poblado de Chamilpa, en un área boscosa colindante con la universidad. El hallazgo se realizó como parte de un polígono de intervención definido mediante rastreo digital del teléfono celular de la joven.
Tras las diligencias periciales correspondientes, el 3 de marzo se confirmó que el cuerpo correspondía a Kimberly Joselin. El titular de la Fiscalía estatal expresó públicamente su compromiso de esclarecer los hechos y llevar el caso ante la justicia.
Desde la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que ya existe un detenido y que el caso se investiga bajo perspectiva de género, reiterando que no habrá impunidad.
El caso ha provocado movilizaciones y pronunciamientos dentro de la comunidad universitaria y entre colectivos sociales, que exigen justicia para Kimberly y mayores garantías de seguridad para las y los estudiantes.




