A 17 años del caso John Edwards: así fue la tragedia que selló para siempre la cueva Nutty Putty

Morelia, Michoacán a 29 de enero de 2026.- Se cumplen 17 años de uno de los casos más trágicos en la historia de la exploración de cuevas en Estados Unidos: el accidente que terminó con la vida de John Edward Jones y marcó el cierre definitivo de la famosa Nutty Putty Cave, ubicada en el condado de Utah, estado de Utah. 

John, un apasionado de la espeleología con 26 años, padre de una hija pequeña y otro bebé en camino, decidió el 24 de noviembre de 2009 explorar la caverna junto a su hermano y un grupo de amigos, pocos días antes del Día de Acción de Gracias. 

Nutty Putty Cave había sido popular entre espeleólogos, scouts y estudiantes universitarios por sus pasadizos angostos, pero también era reconocida por su peligro. 

El accidente

Durante la exploración, John trató de adentrarse en un conducto estrecho —en una zona conocida como Bob’s Push— que él creyó que conducía a un pasaje conocido como el “canal de nacimiento”. Sin embargo, se desvió y quedó atrapado boca abajo en un ángulo muy cerrado, con un espacio de apenas unos centímetros, a alrededor de 120 metros bajo tierra. 

Su hermano intentó liberarlo sin éxito y, al comprender la gravedad de la situación, buscó ayuda. Al lugar llegó un operativo de rescate que involucró a más de 100 personas, entre cuerpos de emergencia y especialistas. Se instalaron sistemas de poleas y cuerdas, y los rescatistas trabajaron durante más de 27 horas tratando de sacarlo. 

La lucha y el desenlace

A pesar de los esfuerzos, la complejidad del entorno —pasajes extremadamente estrechos, la posición invertida de John y la arcilla resbaladiza— impidió que los equipos de rescate pudieran liberarlo con vida. Durante ese tiempo John fue atendido como fue posible y aún mantuvo comunicación con los rescatistas. Sin embargo, después de más de un día de agonía, sufrió un paro cardiaco y falleció en el interior de la cueva. 

La decisión de sellar la cueva

Recuperar su cuerpo habría puesto en riesgo las vidas de muchos rescatistas. Por ello, y tras acordar con la familia, las autoridades decidieron sellar la cueva con concreto, dejando el cuerpo de John en el sitio donde falleció. Esta medida convirtió a la caverna en una tumba permanente y en un recordatorio de la tragedia. 

Hoy la boca de la cueva está cerrada y en su entrada hay una placa conmemorativa en honor a John Edward Jones, y el lugar ha sido utilizado como advertencia sobre los riesgos de la exploración sin la preparación adecuada. 

Legado e impacto

La historia de John también inspiró la película The Last Descent, estrenada en 2016, que narra los hechos de la tragedia y el intento de rescate, llevando su experiencia a un público más amplio. 

A casi dos décadas de distancia, el caso sigue siendo un símbolo del peligro inherente en la exploración de cuevas, y un recordatorio de que incluso los espeleólogos experimentados pueden enfrentar situaciones mortales en entornos extremos.